Hoy el telediario no cierra, hoy hay exequias.
Un hombre al que todos habían matado, acaba de morir
y sus verdugos hacen que lloran con traje y corbata negra.
Hoy es una fiesta nacional, en esta bella hipocresía.
Hay una cola de pueblo que cubre 5 kilómetros y medio,
para entrar en aquel lugar donde está prohibido hacerlo
desde que unos cuantos asesinos decidieron que un papel
les daba derecho a quedarse ahí solo por haberse inventado todo.
Hay una cola para despedir a ese hombre que luchó
por la gente que está fuera, mientras los de dentro,
lo asesinaban por la espalda, en el lugar donde le rinden homenaje.
Tres calles más abajo hay adoquines arrancados de una noche
en la que la dignidad se palpó en mil pasos,
una noche en la que unos perros vestidos de negro grisáceo caían
por hacer demasiado caso al amo de sus correas.
Una noche que empezaba con un coro de libertad
apaleado por no querer aceptar que aquel hombre que agonizaba
se había equivocado, al decir que la democracia era de todos.
En las afueras de esa ciudad que nunca duerme,
por mucho que intenten dejarla en coma permanente,
un grupo de vecinos son tratados como terroristas,
por defender que una casa es algo más que un bien material,
por interponerse entre el hogar de un hombre y las fuerzas del capital.
Mientras todo esto ocurre, en el edificio acicalado para ser cementerio
las fuerzas muertas de un país que adolece de funerales
esperan a que cada uno de sus contribuyentes pasen por delante
para terminar de meter la última puñalada final al muerto,
en escenificación de un "Requiem por un presidente español".
Con lagrimas de cocodrilo esperan como cerdos
al puchero de millones que de él se rifarán.
Por qué no empezar por 1 millón en caliente
para poner, al puerto por el que se exilian las mentes del futuro,
el nombre del difunto que se dejó su cabeza
para que los buenos cerebros se pudieran quedar
en un país sin frente.
Y lo peor es que la ciudad aun sigue contaminando,
esperando el ahogamiento de una nación que se muere de amor
partiendo a gritos las raíces de un árbol que nunca dejaron crecer.
Lo peor es que aquel al que lloran los enemigos en un templo secuestrado
hubiera muerto de necesidad al ver que el pueblo es asesinado de avaricia.
Nadie hubiera imaginado que la hipocresía pudiese ser tan bella.
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miércoles, 26 de marzo de 2014
lunes, 30 de diciembre de 2013
DIARIO EN LA TIERRA DE LA MARCHA ATRÁS
Llevo en España no más de 11 días y 10 noches,
y ya me han quitado derechos fundamentales,
la dignidad al ser despedido,
y el único sustento del pobre, cuando sea viejo.
11 días y ya me siento en blanco y negro,
en este país que vive en el sueño de una tierra y la marcha atrás.
Tres meses desde que me marché de aquel país de la Transición,
y casi no me dejan volver a entrar.
Tienen miedo de que al salir, el tiempo no te atrase
y vuelvas al país de la mordaza administrativa sin miedo.
Les aterra que nos carguemos aquellos años 60,
esos momentos de "milagros" a los que quieren volver.
La suerte fue que me marché a otra tierra
resignada a la marcha atrás controlada.
Ellos no se quejan, el gobierno no reprime,
y los poderosos, ganan.
Marché con un dinero que me quitan por la espalda cada día,
a otra tierra que es el paraíso de estos gobernantes
que por no sufrir más ataques, venden el alma de su santa madre,
por un cañón de agua que mata y unas cuantas balas (de "goma").
Aplastar, quemar, ahogar, atisbos de dignidad, de libertad.
Desde el verano de 2013 solo me han dicho que mi profesión es ilegal
más ilegal que haber robado a cada uno de tus conciudadanos,
más que haber matado en una guerra por petroleo
y que beneficiar a asesinos de cuello blanco.
Más ilegal que usar, para limpiarse el culo, la Carta Magna.
Bienvenidos inversores mundiales a esta vieja España
gracias Mr. Marshall y tu contrato precario,
gracias por esclavizarnos a nuestro Dios Don Dinero.
No se preocupen los criminales que ya todos callamos
que somos tan idiotas de agarrarnos a un casino como salvador.
Que el pueblo apaleado ya no graba, que el hombre ya solo es esclavo,
y la mujer, encerrada, cuida la casa y tiene hijos patrocinados por la Iglesia,
sus radicalismos y el Banco Santander.
Los datos lo dicen, ya se sale de la crisis,
las calles lo notan, los españoles hacen que compran en Navidad.
Europa y el mundo agradecen a este país su sacrificio,
nos regalan bolis y cafeteras,
unos para firmar sentencias de esclavitud,
las otras, para no sufrir mucho mientras las cumplimos.
No se olvide el alcohol, que aquí a lo que se viene es a beber y a follar,
a ser posible, que sea barato y sin registros, un paraíso del vicio.
Mientras, a 30 de diciembre, los aeropuertos se llenan,
los jóvenes españoles vuelven a casa para creer celebrar,
y pagar impuestos, a un país que los echa de casa a limpiar letrinas.
Ellos que creían que tener dos máster sería suficiente para no ser humillado.
Ellos que ya no importan, porque desde que se fueron ya no votan.
Desde que se fueron, no engrosan la cola del paro, ni la del comedor social,
ya no son ni la última mierda que cagó Pilatos.
y ya me han quitado derechos fundamentales,
la dignidad al ser despedido,
y el único sustento del pobre, cuando sea viejo.
11 días y ya me siento en blanco y negro,
en este país que vive en el sueño de una tierra y la marcha atrás.
Tres meses desde que me marché de aquel país de la Transición,
y casi no me dejan volver a entrar.
Tienen miedo de que al salir, el tiempo no te atrase
y vuelvas al país de la mordaza administrativa sin miedo.
Les aterra que nos carguemos aquellos años 60,
esos momentos de "milagros" a los que quieren volver.
La suerte fue que me marché a otra tierra
resignada a la marcha atrás controlada.
Ellos no se quejan, el gobierno no reprime,
y los poderosos, ganan.
Marché con un dinero que me quitan por la espalda cada día,
a otra tierra que es el paraíso de estos gobernantes
que por no sufrir más ataques, venden el alma de su santa madre,
por un cañón de agua que mata y unas cuantas balas (de "goma").
Aplastar, quemar, ahogar, atisbos de dignidad, de libertad.
Desde el verano de 2013 solo me han dicho que mi profesión es ilegal
más ilegal que haber robado a cada uno de tus conciudadanos,
más que haber matado en una guerra por petroleo
y que beneficiar a asesinos de cuello blanco.
Más ilegal que usar, para limpiarse el culo, la Carta Magna.
Bienvenidos inversores mundiales a esta vieja España
gracias Mr. Marshall y tu contrato precario,
gracias por esclavizarnos a nuestro Dios Don Dinero.
No se preocupen los criminales que ya todos callamos
que somos tan idiotas de agarrarnos a un casino como salvador.
Que el pueblo apaleado ya no graba, que el hombre ya solo es esclavo,
y la mujer, encerrada, cuida la casa y tiene hijos patrocinados por la Iglesia,
sus radicalismos y el Banco Santander.
Los datos lo dicen, ya se sale de la crisis,
las calles lo notan, los españoles hacen que compran en Navidad.
Europa y el mundo agradecen a este país su sacrificio,
nos regalan bolis y cafeteras,
unos para firmar sentencias de esclavitud,
las otras, para no sufrir mucho mientras las cumplimos.
No se olvide el alcohol, que aquí a lo que se viene es a beber y a follar,
a ser posible, que sea barato y sin registros, un paraíso del vicio.
Mientras, a 30 de diciembre, los aeropuertos se llenan,
los jóvenes españoles vuelven a casa para creer celebrar,
y pagar impuestos, a un país que los echa de casa a limpiar letrinas.
Ellos que creían que tener dos máster sería suficiente para no ser humillado.
Ellos que ya no importan, porque desde que se fueron ya no votan.
Desde que se fueron, no engrosan la cola del paro, ni la del comedor social,
ya no son ni la última mierda que cagó Pilatos.
lunes, 28 de octubre de 2013
LO QUE SOMOS
Somos aquello que adoramos, aquello que besamos,
lo que sentimos, lo que odiamos, lo que jodemos.
Somos lo que sin querer -queriendo- decidimos.
Cada vez funciona más eso del puto destino.
Vivimos anclados en una sociedad alérgica a los retos
cansados de llorar por cualquier cosa, hasta la cebolla está mal vista.
Cansados de la palabra resistir, incluso de la palabra luchar.
Educados para el momento adecuado, para lo de fuera,
para obligarnos a no tener nada dentro -ni pensar en tenerlo-
educados para que nos guste eso de no decidir.
Somos el sábado por la noche, la borrachera abierta de piernas,
el día con resaca, no pensar nada, no saber nada, mirarte al ombligo.
Somos esa masa que aprovecha su tiempo para dormir
dormir, dormir y dormir, sin pensar siquiera en soñar.
Masa vistosa de luces y móviles, de armarios llenos,
esa masa que no se cree masa por llevar gafas de pasta
esa masa que no se cree masa que actúa como una masa,
y folla, como una masa.
Somos eso que todos creemos no ser
eso que nos mata por dentro cuando vemos que lo somos
creyendo que el de al lado es mejor porque no parece serlo.
Eso que nos pasamos el día entero intentando no ser.
Y es que la personalidad cuesta y nunca hemos querido consecuencias.
Aun nos queda el instinto por cambiar, la vena animal,
las neuronas no atrofiadas con programas de la Mtv,
las historias que no hablan de quererse porque sí.
Nos queda el arte y la obligada libertad.
Nos queda la cultura y la vida tras la frontera.
Ese trocito de nosotros que viene de serie.
Solo hay que decidir tener ganas de decidir.
lo que sentimos, lo que odiamos, lo que jodemos.
Somos lo que sin querer -queriendo- decidimos.
Cada vez funciona más eso del puto destino.
Vivimos anclados en una sociedad alérgica a los retos
cansados de llorar por cualquier cosa, hasta la cebolla está mal vista.
Cansados de la palabra resistir, incluso de la palabra luchar.
Educados para el momento adecuado, para lo de fuera,
para obligarnos a no tener nada dentro -ni pensar en tenerlo-
educados para que nos guste eso de no decidir.
Somos el sábado por la noche, la borrachera abierta de piernas,
el día con resaca, no pensar nada, no saber nada, mirarte al ombligo.
Somos esa masa que aprovecha su tiempo para dormir
dormir, dormir y dormir, sin pensar siquiera en soñar.
Masa vistosa de luces y móviles, de armarios llenos,
esa masa que no se cree masa por llevar gafas de pasta
esa masa que no se cree masa que actúa como una masa,
y folla, como una masa.
Somos eso que todos creemos no ser
eso que nos mata por dentro cuando vemos que lo somos
creyendo que el de al lado es mejor porque no parece serlo.
Eso que nos pasamos el día entero intentando no ser.
Y es que la personalidad cuesta y nunca hemos querido consecuencias.
Aun nos queda el instinto por cambiar, la vena animal,
las neuronas no atrofiadas con programas de la Mtv,
las historias que no hablan de quererse porque sí.
Nos queda el arte y la obligada libertad.
Nos queda la cultura y la vida tras la frontera.
Ese trocito de nosotros que viene de serie.
Solo hay que decidir tener ganas de decidir.
jueves, 16 de mayo de 2013
Feliz Cumpleaños 15-M
EL 15 DE MAYO TOMA LA CALLE.
Despierta dormida Castilla,
levántate decidida y camina,
que te necesita el presente,
que te esta esperando el futuro.
Despierta como ya lo has hecho Castilla
y cabalga largo, potente, con espíritu.
Galopa por las almas ciudadanas,
da fuerza al débil y atemoriza al poderoso.
Gritad compañeros, denunciemos el presente,
caminemos aprendiendo del pasado común
que nos suplica el futuro de cada uno.
Marchemos pues unidos a cambiar la realidad.
Despierta Castilla, renaz de tus cenizas.
Levántate y enciende la chispa en lo oscuro
que hay demasiados caballero sin capa
que los hay que te quieren para siempre derrocar
#GlobalRevolution
¿Por que no?, me dice el alma,
¿por que no?, me dice el corazón,
si las mentes ya lo ven
si las mentes ya lo saben.
Ya nadie se queda indiferente,
no se puede seguir sin tomar partido.
La razón ya se ha encendido
y marcha hacia el futuro sin parar.
Ya no galopa el caballo cuatralbo,
ahora navega el barco ciudadano
Ya no hay enemigo enfrente,
esta donde hace daño,
y nos ahoga sin fusil ni puñal visible.
Las librerías se llenan de protesta
la universidad, los barrios, los pueblos.
Ya no hay marcha atrás, solo queda aguantar.
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