Si pudiera lo haría, puedes tenerlo claro,
si tuviera un poco, unas raciones,
una nevera llena de tiempo,
te lo dedicaría a ti, sin dudarlo.
Sacaríamos un poco de café del malo, si hace falta,
y gozaríamos del tiempo a segundos largos.
La vida nos hace mortales desde la linea de salida,
una carrera con minutado de sentencia en cada vuelta,
para que lo tengas en cuenta en la siguiente,
siempre se puede mejorar a cada curva.
Si te das cuenta el tiempo es la metáfora vital
es poder contar lo más valioso que se nos da al nacer,
contar los momentos vitales que nos quedan por delante.
Seguiríamos, entonces, con el café aguado,
mientras dices, siempre tan educada,
que el café esta delicioso pero que prefieres un té,
yo vuelvo a la nevera y busco si me quedan más minutos
de esos cortados finitos, que no se notan al paladear
pero se disfrutan en el estomago.
Qué sería de nosotros si alguien no hubiese descubierto el tiempo,
no podríamos contarnos a la hora de querernos
ni a la de odiarnos,
ni podríamos analizar cada segundo que hemos pasado disfrutando
o sufriendo sin parar.
No podríamos ponerlo todo en la balanza de los años.
Quién nos iba a decir que el tiempo nos perseguiría sin descanso.
Cuando el café y el té se terminaran, intentaríamos seguir charlando,
entre risas, y alguna caricia, querríamos sacar la vida a debate
y, mientras nos miramos, tener el amor suficiente
para superar lo de separarnos.
Continuar sin mirar un reloj que nos obliga más que los labios.
Si uno echa la vista atrás, después de tantos momentos pasados,
se da cuenta que lo que echa a la memoria es tiempo,
remolques de tiempo,
que uno va rociando por los recuerdos, para mantenerse cuerdo
para que no se caiga el edificio tan frágil de los recuerdos.
Pero ya sin café ni té en la mesa, mientras nos abrimos de labios
tendríamos que dejarlo, nos quedaríamos sin tiempo en el plato.
Tu tendrás un trabajo genial al que volver,
yo me conformaré con seguir escribiendo.
Y así nos despediremos, felices, sabiendo de la importancia del gesto,
sabiendo que hay alguien en el mundo
que ha invertido su manjar más valioso en un bonito café contigo.
Tras pasar tantos años conviviendo con el tiempo
uno va aprendiendo, de este amigo traidor y cruel,
que no es el destino del hombre luchar con él hasta la muerte
sino intentar cada día montarlo, entender como cabalgarlo.
Y así poder ver que no importa el tiempo que se gaste
sino cómo y con quién lo estás gastando.
lunes, 28 de abril de 2014
martes, 8 de abril de 2014
LO JODIDO ES QUE TODO VA GENIAL
Hay un momento en el que lo haces voluntariamente,
te das cuenta que las barreras te las pones queriendo,
que conviertes un no, en un gesto de libertad, de fuerza,
un momento en el que te paras y ves que sonríes sin querer
y ves que, en esta vorágine en la que el mundo te ahoga,
lo jodido es que todo va genial.
Te conviertes en el protector de un instante
rodeado por espinas de futuro y de pasado
te haces el valiente poniéndote frenos
en las gomas de un pijama.
Te da por ser el comandante de un buque pirata
sin naciones amigas, sin lugar para el descanso.
Aprendes a ser aquel maldito trovador que canta a un solo adiós
y te empiezas a deshacer, sin darte cuenta, de la coraza
esa con la que te protegiste de los dolores que ahora desaparecen.
Te forjas un ser con pasado de esos que no se recuerdan,
porque tienes futuro de sobra , piensas, para no vivir el presente.
Encuentras esa palabra perdida de la nostalgia,
esa que la gente se decía cuando no echaba de menos.
Olvidas el arrepentirte por un cálculo básico,
todo lo mal que lo hice, sumado a lo bueno, igual a genial.
Como si ya no variara la formula, como si no hubiese más papel
para dejarte claro que ese igual te puede dejar en cero.
Dejas ese mundo que siempre fue tu hogar incomodo
para posarte en uno de letreros con sentimientos
en el que la poesía ya no sangra más que los pucheros.
Te metes en aquel hogar en el que ya no se habla de los errantes.
Y pones toda la carne en un asador de muebles calientes
donde ya no se pasa frío ni se habla de como se hielan las noches
te duermes en unos laureles que siempre te quieren,
donde pierdes el miedo a decir que hoy se ha acabado,
donde te olvidas que lo genial es lo jodido.
Te extravías parando en la mente del cansado fugitivo
que gana con los poemas, de Neruda, de Salinas.
Te olvidas de que debes protegerte, como solías hacer,
de una cosa llamada finales,
que siempre se olvida en los principios.
te das cuenta que las barreras te las pones queriendo,
que conviertes un no, en un gesto de libertad, de fuerza,
un momento en el que te paras y ves que sonríes sin querer
y ves que, en esta vorágine en la que el mundo te ahoga,
lo jodido es que todo va genial.
Te conviertes en el protector de un instante
rodeado por espinas de futuro y de pasado
te haces el valiente poniéndote frenos
en las gomas de un pijama.
Te da por ser el comandante de un buque pirata
sin naciones amigas, sin lugar para el descanso.
Aprendes a ser aquel maldito trovador que canta a un solo adiós
y te empiezas a deshacer, sin darte cuenta, de la coraza
esa con la que te protegiste de los dolores que ahora desaparecen.
Te forjas un ser con pasado de esos que no se recuerdan,
porque tienes futuro de sobra , piensas, para no vivir el presente.
Encuentras esa palabra perdida de la nostalgia,
esa que la gente se decía cuando no echaba de menos.
Olvidas el arrepentirte por un cálculo básico,
todo lo mal que lo hice, sumado a lo bueno, igual a genial.
Como si ya no variara la formula, como si no hubiese más papel
para dejarte claro que ese igual te puede dejar en cero.
Dejas ese mundo que siempre fue tu hogar incomodo
para posarte en uno de letreros con sentimientos
en el que la poesía ya no sangra más que los pucheros.
Te metes en aquel hogar en el que ya no se habla de los errantes.
Y pones toda la carne en un asador de muebles calientes
donde ya no se pasa frío ni se habla de como se hielan las noches
te duermes en unos laureles que siempre te quieren,
donde pierdes el miedo a decir que hoy se ha acabado,
donde te olvidas que lo genial es lo jodido.
Te extravías parando en la mente del cansado fugitivo
que gana con los poemas, de Neruda, de Salinas.
Te olvidas de que debes protegerte, como solías hacer,
de una cosa llamada finales,
que siempre se olvida en los principios.
miércoles, 26 de marzo de 2014
ESTA BELLA HIPOCRESÍA
Hoy el telediario no cierra, hoy hay exequias.
Un hombre al que todos habían matado, acaba de morir
y sus verdugos hacen que lloran con traje y corbata negra.
Hoy es una fiesta nacional, en esta bella hipocresía.
Hay una cola de pueblo que cubre 5 kilómetros y medio,
para entrar en aquel lugar donde está prohibido hacerlo
desde que unos cuantos asesinos decidieron que un papel
les daba derecho a quedarse ahí solo por haberse inventado todo.
Hay una cola para despedir a ese hombre que luchó
por la gente que está fuera, mientras los de dentro,
lo asesinaban por la espalda, en el lugar donde le rinden homenaje.
Tres calles más abajo hay adoquines arrancados de una noche
en la que la dignidad se palpó en mil pasos,
una noche en la que unos perros vestidos de negro grisáceo caían
por hacer demasiado caso al amo de sus correas.
Una noche que empezaba con un coro de libertad
apaleado por no querer aceptar que aquel hombre que agonizaba
se había equivocado, al decir que la democracia era de todos.
En las afueras de esa ciudad que nunca duerme,
por mucho que intenten dejarla en coma permanente,
un grupo de vecinos son tratados como terroristas,
por defender que una casa es algo más que un bien material,
por interponerse entre el hogar de un hombre y las fuerzas del capital.
Mientras todo esto ocurre, en el edificio acicalado para ser cementerio
las fuerzas muertas de un país que adolece de funerales
esperan a que cada uno de sus contribuyentes pasen por delante
para terminar de meter la última puñalada final al muerto,
en escenificación de un "Requiem por un presidente español".
Con lagrimas de cocodrilo esperan como cerdos
al puchero de millones que de él se rifarán.
Por qué no empezar por 1 millón en caliente
para poner, al puerto por el que se exilian las mentes del futuro,
el nombre del difunto que se dejó su cabeza
para que los buenos cerebros se pudieran quedar
en un país sin frente.
Y lo peor es que la ciudad aun sigue contaminando,
esperando el ahogamiento de una nación que se muere de amor
partiendo a gritos las raíces de un árbol que nunca dejaron crecer.
Lo peor es que aquel al que lloran los enemigos en un templo secuestrado
hubiera muerto de necesidad al ver que el pueblo es asesinado de avaricia.
Nadie hubiera imaginado que la hipocresía pudiese ser tan bella.
Un hombre al que todos habían matado, acaba de morir
y sus verdugos hacen que lloran con traje y corbata negra.
Hoy es una fiesta nacional, en esta bella hipocresía.
Hay una cola de pueblo que cubre 5 kilómetros y medio,
para entrar en aquel lugar donde está prohibido hacerlo
desde que unos cuantos asesinos decidieron que un papel
les daba derecho a quedarse ahí solo por haberse inventado todo.
Hay una cola para despedir a ese hombre que luchó
por la gente que está fuera, mientras los de dentro,
lo asesinaban por la espalda, en el lugar donde le rinden homenaje.
Tres calles más abajo hay adoquines arrancados de una noche
en la que la dignidad se palpó en mil pasos,
una noche en la que unos perros vestidos de negro grisáceo caían
por hacer demasiado caso al amo de sus correas.
Una noche que empezaba con un coro de libertad
apaleado por no querer aceptar que aquel hombre que agonizaba
se había equivocado, al decir que la democracia era de todos.
En las afueras de esa ciudad que nunca duerme,
por mucho que intenten dejarla en coma permanente,
un grupo de vecinos son tratados como terroristas,
por defender que una casa es algo más que un bien material,
por interponerse entre el hogar de un hombre y las fuerzas del capital.
Mientras todo esto ocurre, en el edificio acicalado para ser cementerio
las fuerzas muertas de un país que adolece de funerales
esperan a que cada uno de sus contribuyentes pasen por delante
para terminar de meter la última puñalada final al muerto,
en escenificación de un "Requiem por un presidente español".
Con lagrimas de cocodrilo esperan como cerdos
al puchero de millones que de él se rifarán.
Por qué no empezar por 1 millón en caliente
para poner, al puerto por el que se exilian las mentes del futuro,
el nombre del difunto que se dejó su cabeza
para que los buenos cerebros se pudieran quedar
en un país sin frente.
Y lo peor es que la ciudad aun sigue contaminando,
esperando el ahogamiento de una nación que se muere de amor
partiendo a gritos las raíces de un árbol que nunca dejaron crecer.
Lo peor es que aquel al que lloran los enemigos en un templo secuestrado
hubiera muerto de necesidad al ver que el pueblo es asesinado de avaricia.
Nadie hubiera imaginado que la hipocresía pudiese ser tan bella.
lunes, 17 de marzo de 2014
HAY MIL FORMAS DE SEGUIR VOLANDO
Que te parece si, entre estas nubes,
las que nos cubren cuando decidimos perdernos.
Que te parece si hacemos un trato,
pintado con maletas de mano, ojeras y poco sueño.
Aquí, a diez mil pies de alto, en el pájaro metálico,
donde los sueños están por encima de los duelos ahogados.
Aquí podemos negociar una paz de altura
en aires sin tierra, patria ni bandera,
aires que no son da nadie.
Mi propuesta iría encaminada a seguir guerreando,
tanto, que podamos patearnos el mundo a saltos,
que de odiarnos nos sobren las noches de descanso
que nos de por amarnos en las fronteras
entre ejércitos de souvenirs y una vida en fotografías.
A cambio puedes pedirme lo que quieras,
incluso con los oídos taponados y los asientos estrechados.
Pídeme que te guíe con los planos del fin del mundo
que me deje hacer todo lo que el cielo jamas ha volado.
Vamos a abrir las escotillas del muro del vacío
encontrar lo que la humanidad creó para quedarse escondido,
vamos a regalarnos, con los labios, horas de jet lag.
Porque hay mil formas de seguir volando,
pintemos detalles en el horizonte difuminado
lunes, 10 de marzo de 2014
ME DEJO LOS DEDOS AGOTADOS
No se si os pasa al resto,
pero a mi las pulsaciones que me marcan el teclado
son las del corazón, cuando amo lo que escribo.
Me he dado cuenta que cuando te tecleo
lo hago tan rápido que me dejo los dedos agotados.
Es raro que me cueste tanto dibujarte,
eso quiere decir algo, pon tu el adjetivo.
Ahora, tras tres meses de quererte en mi paraguas
he decidido que prefiero que te lo quedes
que ya no tengo miedo a eso de empaparme los huesos.
He llegado a un punto de mi puñetera frase
que ando buscando por las esquinas una coma con curvas
porque a tachones se me ha acabado el renglón enamorarte.
He dado tanto espacio a esos paréntesis que los hice tuyos
y ahora no hay Dios, ni humano,
que encuentre y cierre esos corchetes.
Has optado por llevarte los finales y desnudarme los principios.
Puta existencia la de lo que parece que nunca muere
como si nos sobraran los tiempos para no bailar en las calles.
Me has corrido tantas tintas que no hay quien se aclare
no tengo pluma para escribirte limpio entre borrones
Y sigo golpeando los dedos corazones
pero no cuando te pienso en lo que eres,
se me quedó dentro lo que fuiste.
Maldito el día en que, entre sonrisas, quise que te quedarás.
Y tu, sin querer decirme que no,
no pudiste decirme si.
pero a mi las pulsaciones que me marcan el teclado
son las del corazón, cuando amo lo que escribo.
Me he dado cuenta que cuando te tecleo
lo hago tan rápido que me dejo los dedos agotados.
Es raro que me cueste tanto dibujarte,
eso quiere decir algo, pon tu el adjetivo.
Ahora, tras tres meses de quererte en mi paraguas
he decidido que prefiero que te lo quedes
que ya no tengo miedo a eso de empaparme los huesos.
He llegado a un punto de mi puñetera frase
que ando buscando por las esquinas una coma con curvas
porque a tachones se me ha acabado el renglón enamorarte.
He dado tanto espacio a esos paréntesis que los hice tuyos
y ahora no hay Dios, ni humano,
que encuentre y cierre esos corchetes.
Has optado por llevarte los finales y desnudarme los principios.
Puta existencia la de lo que parece que nunca muere
como si nos sobraran los tiempos para no bailar en las calles.
Me has corrido tantas tintas que no hay quien se aclare
no tengo pluma para escribirte limpio entre borrones
Y sigo golpeando los dedos corazones
pero no cuando te pienso en lo que eres,
se me quedó dentro lo que fuiste.
Maldito el día en que, entre sonrisas, quise que te quedarás.
Y tu, sin querer decirme que no,
no pudiste decirme si.
lunes, 3 de marzo de 2014
EL ROCE DE TUS LABIOS
Aprendí a vivirte desnudo
sin ninguna protección, sin arma cortante,
a jugarme todo a tus dudas,a darme de palos.
Aprendí a ser ese gilipoyas ese
el que no se roza con tus labios.
Me vi encantado de darte mi vida, a precio 0
a 200 por hora, sin frenos con tus besos.
Y me dio por pensar, que quizá me querías,
por pensar que quizá no te reías
del pobre soñador que escribe en servilletas.
De lo gilipoyas que me volví,
hasta deje de llorar de por vida.
Dejé de sentir, de hacer, si no era contigo.
Por ti deje que la vida me desvirgara e culo
sin un solo gemido de dolor.
Por suerte deje de beber boca abajo
y dejaste de ser un plano contrapicado
para ser solo una resaca emocional.
Pasaste a ser un trago más de mis daños.
Aun se me resisten los domingos,
desde que te fuiste ya no salgo
Aun no he aprendido a volver al cine solo,
y menos a ir a ese teatro perfecto del centro.
Te has quedado ahí, entre el medio y el dolor
como las vivencias esas que te marcan de por vida
como eso que se convierte en destrozarnos.
sin ninguna protección, sin arma cortante,
a jugarme todo a tus dudas,a darme de palos.
Aprendí a ser ese gilipoyas ese
el que no se roza con tus labios.
Me vi encantado de darte mi vida, a precio 0
a 200 por hora, sin frenos con tus besos.
Y me dio por pensar, que quizá me querías,
por pensar que quizá no te reías
del pobre soñador que escribe en servilletas.
De lo gilipoyas que me volví,
hasta deje de llorar de por vida.
Dejé de sentir, de hacer, si no era contigo.
Por ti deje que la vida me desvirgara e culo
sin un solo gemido de dolor.
Por suerte deje de beber boca abajo
y dejaste de ser un plano contrapicado
para ser solo una resaca emocional.
Pasaste a ser un trago más de mis daños.
Aun se me resisten los domingos,
desde que te fuiste ya no salgo
Aun no he aprendido a volver al cine solo,
y menos a ir a ese teatro perfecto del centro.
Te has quedado ahí, entre el medio y el dolor
como las vivencias esas que te marcan de por vida
como eso que se convierte en destrozarnos.
martes, 25 de febrero de 2014
NO ME SOBRA LA POESÍA
Crees que no haces mal
cada vez que te marchas de mi cama
por donde nunca has venido.
cada vez que te marchas de mi cama
por donde nunca has venido.
Sonríes por no haber perdido,
y te pones la ropa que jamas te habías quitado.
Siempre has creído que me sobra la poesía.
De nuevo te disfruto por detrás, y así te dibujo,
nunca tuvimos huevos de mirarnos a los ojos.
Nos peleamos tanto que nos dolía el corazón de amarnos
sangrando a estrofas lo que no está versado.
Llegué a tener por antología un banco de poemas
y por bolígrafos el botiquín vacío de tu alma.
Pero tus contornos nunca se olvidan,
igual que no olvido la baldosa que no pisabas,
o el zig-zag de tu culo obligándote a no acercarte.
Siempre hiciste lo que te salió del alma
pensando que eras la única que, en esto, algo se dejaba.
A ti, las balas, te impregnaban de humo,
a mi, me manchaban las paginas.
a mi, me manchaban las paginas.
Siempre creíste que por poesía no acabaría nada,
que comeríamos a base de jodernos la mente,
y ya me imaginaría yo la cama, con mis ganas.
Pensabas que a los cojones no les ganaban las palabras.
Equivocada estabas suponiendo que por tetas
tenías ganada la guerra sin batalla.
Ahora te vuelves a no acostar en mi cama,
donde tampoco amaneces nunca.
Lo haces para simular(te) que no duermes sola
con la almohada.
con la almohada.
Todo para no rozarte el sentido,
ese lugar donde yacieron muchos humanos
de placer,
de placer,
y no conoce hombre alguno.
Nunca creíste que de pelear nos mataríamos
que pasaríamos de amor a dentadas
a desangrarnos por los labios.
Por egoísta nunca te diste ni un descanso,
no te permitiste no pensar en ti,
no te permitiste no pensar en ti,
confiando en que, cuando a ti se te acabaran las fuerzas,
a mi me sobraría la poesía.
a mi me sobraría la poesía.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)