Llevo en España no más de 11 días y 10 noches,
y ya me han quitado derechos fundamentales,
la dignidad al ser despedido,
y el único sustento del pobre, cuando sea viejo.
11 días y ya me siento en blanco y negro,
en este país que vive en el sueño de una tierra y la marcha atrás.
Tres meses desde que me marché de aquel país de la Transición,
y casi no me dejan volver a entrar.
Tienen miedo de que al salir, el tiempo no te atrase
y vuelvas al país de la mordaza administrativa sin miedo.
Les aterra que nos carguemos aquellos años 60,
esos momentos de "milagros" a los que quieren volver.
La suerte fue que me marché a otra tierra
resignada a la marcha atrás controlada.
Ellos no se quejan, el gobierno no reprime,
y los poderosos, ganan.
Marché con un dinero que me quitan por la espalda cada día,
a otra tierra que es el paraíso de estos gobernantes
que por no sufrir más ataques, venden el alma de su santa madre,
por un cañón de agua que mata y unas cuantas balas (de "goma").
Aplastar, quemar, ahogar, atisbos de dignidad, de libertad.
Desde el verano de 2013 solo me han dicho que mi profesión es ilegal
más ilegal que haber robado a cada uno de tus conciudadanos,
más que haber matado en una guerra por petroleo
y que beneficiar a asesinos de cuello blanco.
Más ilegal que usar, para limpiarse el culo, la Carta Magna.
Bienvenidos inversores mundiales a esta vieja España
gracias Mr. Marshall y tu contrato precario,
gracias por esclavizarnos a nuestro Dios Don Dinero.
No se preocupen los criminales que ya todos callamos
que somos tan idiotas de agarrarnos a un casino como salvador.
Que el pueblo apaleado ya no graba, que el hombre ya solo es esclavo,
y la mujer, encerrada, cuida la casa y tiene hijos patrocinados por la Iglesia,
sus radicalismos y el Banco Santander.
Los datos lo dicen, ya se sale de la crisis,
las calles lo notan, los españoles hacen que compran en Navidad.
Europa y el mundo agradecen a este país su sacrificio,
nos regalan bolis y cafeteras,
unos para firmar sentencias de esclavitud,
las otras, para no sufrir mucho mientras las cumplimos.
No se olvide el alcohol, que aquí a lo que se viene es a beber y a follar,
a ser posible, que sea barato y sin registros, un paraíso del vicio.
Mientras, a 30 de diciembre, los aeropuertos se llenan,
los jóvenes españoles vuelven a casa para creer celebrar,
y pagar impuestos, a un país que los echa de casa a limpiar letrinas.
Ellos que creían que tener dos máster sería suficiente para no ser humillado.
Ellos que ya no importan, porque desde que se fueron ya no votan.
Desde que se fueron, no engrosan la cola del paro, ni la del comedor social,
ya no son ni la última mierda que cagó Pilatos.
lunes, 30 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
EL REENCUENTRO
Hubo un día en aquellos miles de momentos,
en el que decidí que estaba preparado para volver a verte.
Que tenía el valor para enfrentarme a ese gran miedo
que llevo sangrando en versos desde mi primer intento de poeticidio.
Que estaba preparado para morir con tu reencuentro.
Un reencuentro no es solo el habernos visto
aunque casi nos tumbe el corazón
cada vez que nos encontremos en el anden.
- cada día tardan más estos malditos metros,
así es imposible dar esquinazo a un recuerdo -
Un reencuentro no es solo saber que existes y tratar de olvidarlo.
Aquel día de octubre prometí dejar de dedicarte las borracheras,
esas con las que lleno las noches que empecé a amar cuando ya no estabas,
contigo la noche no era necesaria para sentir orgasmos.
Un reencuentro no es mandar un whatsapp mientras enamoras a otra
a una conversación de distancia.
No vale ponerse un salvavidas a dos minutos de distancia para no morir solo.
Lo decidí como el emperador que capitula, en una guerra sin final,
que quiero volverte a ver para olvidarte, como un mal sueño,
como Dalí con los motivos de sus cuadros.
Un café a cambio de no sangrarte más, de no beberte más noches.
Un reencuentro para no sentirte más, para no esconderme en el metro
para dejar de ser tu falso amigo con el que nunca hablas.
Lo que no pensé aquel día, ni tres meses después, es el cómo,
aun me queda el defecto de pensar que contigo eso no importa,
como si esto fuese como antes y España siguiese teniendo derechos.
Como si esto no fuese como ahora y siguieses queriendo sonreírme.
Levanté el teléfono e intenté llamarte, con las pulsaciones acopladas.
Esperé mientras me daba cuenta que no contestabas, hasta que no contestó.
Nadie cogió aquella mano lanzada para una paz necesaria
me di cuenta que tu tenías más miedo de verme.
Infelizmente las cosas de reencontrarse, como las de encontrarse,
no tienen sentido sino quieren los dos.
en el que decidí que estaba preparado para volver a verte.
Que tenía el valor para enfrentarme a ese gran miedo
que llevo sangrando en versos desde mi primer intento de poeticidio.
Que estaba preparado para morir con tu reencuentro.
Un reencuentro no es solo el habernos visto
aunque casi nos tumbe el corazón
cada vez que nos encontremos en el anden.
- cada día tardan más estos malditos metros,
así es imposible dar esquinazo a un recuerdo -
Un reencuentro no es solo saber que existes y tratar de olvidarlo.
Aquel día de octubre prometí dejar de dedicarte las borracheras,
esas con las que lleno las noches que empecé a amar cuando ya no estabas,
contigo la noche no era necesaria para sentir orgasmos.
Un reencuentro no es mandar un whatsapp mientras enamoras a otra
a una conversación de distancia.
No vale ponerse un salvavidas a dos minutos de distancia para no morir solo.
Lo decidí como el emperador que capitula, en una guerra sin final,
que quiero volverte a ver para olvidarte, como un mal sueño,
como Dalí con los motivos de sus cuadros.
Un café a cambio de no sangrarte más, de no beberte más noches.
Un reencuentro para no sentirte más, para no esconderme en el metro
para dejar de ser tu falso amigo con el que nunca hablas.
Lo que no pensé aquel día, ni tres meses después, es el cómo,
aun me queda el defecto de pensar que contigo eso no importa,
como si esto fuese como antes y España siguiese teniendo derechos.
Como si esto no fuese como ahora y siguieses queriendo sonreírme.
Levanté el teléfono e intenté llamarte, con las pulsaciones acopladas.
Esperé mientras me daba cuenta que no contestabas, hasta que no contestó.
Nadie cogió aquella mano lanzada para una paz necesaria
me di cuenta que tu tenías más miedo de verme.
Infelizmente las cosas de reencontrarse, como las de encontrarse,
no tienen sentido sino quieren los dos.
lunes, 16 de diciembre de 2013
POEMA PARA NO SENTIRSE LEJOS
Hay luces azules reflectándose en el cielo,
a millones de años luz, bastante más lejos de lo que pensamos.
Como a una distancia tan lejana
que nunca recorreríamos en una vida
y aun así nos siguen fascinando,
seguimos sin quererlas perder de vista, por lejos que estén.
A algunas incluso las amamos y nos dan la vida,
nos sabemos sus nombres, sus relaciones, su poder,
su densidad, su peso, su historia, incluso el pasado de muchas.
Por muy lejos que estemos de tocarlas,
no pensaremos nunca que sea imposible hacerlo.
Hay un cielo estrellado con más mentiras que verdades,
en el que pasan las cosas sin que nos demos cuenta
y que solo podemos observar con más detalle, cuando usamos algún artilugio,
-la mayoría de veces ya digital, aunque aun quedan herramientas para románticos-.
Lo que vemos por ahí no es necesariamente la verdad de lo que ocurre
pero tampoco es la mentira, es solo lo que queremos que sea,
lo que nuestro corazón nos dicte, guiado por nuestra mente perversa.
Nosotros decidimos si lo que nos muestra esa preciosa luz queremos creerlo
o incluso, como los egipcios, adorarlo.
Lo que tenemos más cerca es más fácil de adorar, de querer, de amar,
tenemos la certeza de que cada una de sus siluetas nos muestra la verdad,
solo porque la podemos tocar, raspar, acariciar o expulsar de nuestra vida.
Solo porque relacionamos la cercanía con el entendimiento,
no nos gusta entender en la distancia.
Tenemos la extraña sensación de que cuando uno mira desde lejos todo es más difícil
sin darnos cuenta que difícil es el mejor sinónimo de duradero,
sin darnos cuenta que en la distancia se encuentra el verdadero sentido de lo irreemplazable.
Como si nuestro amigo el sol, fuera más feo que la luna solo por estar más lejos,
o menos útil, o menos necesario, o menos importante, o menos interesante.
Como si lejos fuese una continuación de quererte poco, o de gustarte menos.
Si lo que está lejos pensara lo mismo de ti, habría abandonado hace mucho,
el cielo se habría apagado, y habrías muerto en la eterna soledad.
La soledad que deja la lejanía cuando los dos puntos se dan por vencidos,
la muerte de los lazos que unen más fuerte que las manos.
Yo prefiero seguir mirando al cielo, saber el nombre de mi estrella,
sus secretos, sus siluetas, su pasado, su presente y esperar a su futuro.
Seguir pensando que la distancia es solo algo físico,
que lo que me cuenta es verdad, aunque no pueda verlo con nitidez.
Porque se que me seguirá iluminando mejor que un satélite cercano.
Porque se como Benedetti, que cuando vuelvas,
voy a quererte sin preguntas,
vas a quererme sin respuestas.
voy a quererte sin preguntas,
vas a quererme sin respuestas.
lunes, 9 de diciembre de 2013
EL DESAYUNO DEL LUNES
7 de la mañana y esta Bracara Augusta sigue sin amanecer,
se ha acostumbrado tanto a irse pronto a dormir,
que ha podido ver que por las noches, cuando todo está oscuro
se hacen las cosas más bonitas del mundo.
La verdad, la ducha está helada, la casa está fría
y mis ganas de salir al puto empedrado son las mismas
que las de volverte a ver, es decir, ninguna.
Por lo menos hasta que salga el sol, tenga calor, y un motivo firme.
Dicen que para amanecer lo mejor es pasar de todo
osea, no hablar con nadie, no cruzarte con nadie,
no ser persona.
Como si eso la gente lo supiese, ni que fueran todos zombies.
Vuelvo a la cama, lo cierto es que aun no me he levantado,
es de imbéciles creer que a estas horas, a esta altura, uno se levanta fácil
y más si duermes solo.
Para los que lo hacen acompañado todo es más fácil, menos el quererse,
por una razón o por otra siempre te levantas antes, va mucho con el sexo,
la cama es el mejor termómetro para decidir en que puto punto estás de tu vida.
Consigo poner un pie a tierra, siempre el izquierdo,
me gusta empezar ya la mañana con retos, jodiendo al destino.
Abro el armario y no me encuentro, de nuevo habrá que disfrazarse.
Mientras, busco un espejo que no tengo, meo tranquilo, me lavo y respiro.
Y ahora viene lo mejor, quedan 10 minutos para empezar la clase,
15 de camino por las calles, sino me atropella algún portugués,
y solo necesito 5 segundos para decidir que no he venido a ser correcto
que llegue a Braga para equivocarme.
Que prefiero empezar el lunes con un buen desayuno.
lunes, 2 de diciembre de 2013
A PIE CAMBIADO
Mientras la cerveza burbujea me doy cuenta,
La cazuela empieza a cocer y lo veo,
La noche está estrellada y tiembla el lucero.
Que la vida (casi) siempre me pilla a pie cambiado,
(casi) nunca me funciona eso de los reflejos vitales.
Me quedo tirado en la cola del ropero.
La cazuela empieza a cocer y lo veo,
que ya el tener yo es más ortera que llevar hombreras,
que me quedé en el almacén de un outlet poligonero
- un lugar de esos de los que ya no se sale -.
Me doy cuenta que ya nadie se queda frente al espejo,
que la gente no se aguanta, o no se quiere, o se odia,
que soy de los pocos que aun mira a los ojos,
de los pocos a los que aun les gusta pagar por leer.
Es fácil que la vida te pille a pie cambiado,
cuando lo tomas como un reto sin marcha atrás,
es normal que de vez en cuando la velocidad te haga tropezar.
es normal que de vez en cuando la velocidad te haga tropezar.
Disidente de una resistencia dictatorial con la guerra perdida,
maqui que se echa a la montaña libertad
para retar desde allí al ejercito comandado por el destino
Mientras hago méritos para llevarme esa sonrisa a casa,
me cuestiono si no estaré ya viendo gigantes en los molinos,
si lo que me cuento pasa de ser una novela de caballería
si lo que te digo tiene más objetivo que el de tener vía libre
para salir de tu cama.
para salir de tu cama.
Mientras receno lo decido, yo me quedo así.
Prefiero tener gigantes que luchar y monstruos que vencer,
cobras que hacer y recibir, prefiero luchar por ti.
Pasar los domingos escribiéndote,
sabiendo que esperas una buena poesía
que te dure todo el desayuno del lunes.
cobras que hacer y recibir, prefiero luchar por ti.
Pasar los domingos escribiéndote,
sabiendo que esperas una buena poesía
que te dure todo el desayuno del lunes.
Que yo nací para domesticar los vientos
aunque acabaré izando velas y que el mar me lleve.
Llegar a mi pequeña Ítaca donde mi Penélope me espere
Y que la vida me pille como debe, a pie cambiado.
lunes, 25 de noviembre de 2013
NADIE DIJO QUE FUERA A SER FÁCIL
Hay quien piensa
mientras dice que duerme y sueña
que esto de la vida es fácil
que esto de ganar al destino es fácil,
triste ignorante, que llora con un tímido adiós.
En Numancia todos sabían que Roma les aplastaría,
en Zamora todos sabían que la conquista estaba cantada.
Pero menina ahí está el secreto de está vida
en esa lucha a todo o nada por vencer,
continuamente, a un destino marcado.
Una lucha a minutos, a segundos, esa lucha que no cesa,
que dura una vida entera.
Tan insatisfactoria para el que gana, tan fácil de perder.
Solo apta para locos que enseguida se encajan la guerrera,
solo apta, niña de pelo al viento, para quien se desvive por el detalle.
Decidí luchar por ti, por el simple hecho de descifrar tu profunda mirada.
A pesar de las trabas de mi existencia,
del puto destino que nos persigue,
somos de esa resistencia clandestina
contra la dictadura de nuestro sino.
A pesar de la verdad mentirosa de la distancia.
Sin retos no hay latir para el que vive,
ni manos para el que escribe,
y menos para el que no duda en fijarse en ti.
Que si hay que saltar un paredón
musa de pelo azabache, lo salto en 2x4 para verte sonreír
mientras nos amamos en días marcados por nuestros labios
a ritmo de tango.
Habrá días, guapa, en los que nos joda el destino,
y querremos dejarnos la vida por calmar las ganas a solas.
Pero volveremos a vernos poco tiempo después,
la memoria es el mayor bunker contra el ataque del tiempo.
Aquí, en Madrid, nos amamos sin horarios
así es imposible echarse de menos,
por mucho que lo intentes.
Solo necesito que me prestes algunos sueños nuevos
que con tu cuerpo, tus ganas y tus besos,
has dejado sin hueco a los míos.
Y es que somos aquello que está en busca y captura
ese tipo de personas acostumbradas a querer sin pedir a cambio
acostumbradas al bien a pesar del corazón en pedazos.
Somos eso que aun estando acabados resiste
aquel elemento del mundo tan raro al que se le llama
Ser humano.
mientras dice que duerme y sueña
que esto de la vida es fácil
que esto de ganar al destino es fácil,
triste ignorante, que llora con un tímido adiós.
En Numancia todos sabían que Roma les aplastaría,
en Zamora todos sabían que la conquista estaba cantada.
Pero menina ahí está el secreto de está vida
en esa lucha a todo o nada por vencer,
continuamente, a un destino marcado.
Una lucha a minutos, a segundos, esa lucha que no cesa,
que dura una vida entera.
Tan insatisfactoria para el que gana, tan fácil de perder.
Solo apta para locos que enseguida se encajan la guerrera,
solo apta, niña de pelo al viento, para quien se desvive por el detalle.
Decidí luchar por ti, por el simple hecho de descifrar tu profunda mirada.
A pesar de las trabas de mi existencia,
del puto destino que nos persigue,
somos de esa resistencia clandestina
contra la dictadura de nuestro sino.
A pesar de la verdad mentirosa de la distancia.
Sin retos no hay latir para el que vive,
ni manos para el que escribe,
y menos para el que no duda en fijarse en ti.
Que si hay que saltar un paredón
musa de pelo azabache, lo salto en 2x4 para verte sonreír
mientras nos amamos en días marcados por nuestros labios
a ritmo de tango.
Habrá días, guapa, en los que nos joda el destino,
y querremos dejarnos la vida por calmar las ganas a solas.
Pero volveremos a vernos poco tiempo después,
la memoria es el mayor bunker contra el ataque del tiempo.
Aquí, en Madrid, nos amamos sin horarios
así es imposible echarse de menos,
por mucho que lo intentes.
Solo necesito que me prestes algunos sueños nuevos
que con tu cuerpo, tus ganas y tus besos,
has dejado sin hueco a los míos.
Y es que somos aquello que está en busca y captura
ese tipo de personas acostumbradas a querer sin pedir a cambio
acostumbradas al bien a pesar del corazón en pedazos.
Somos eso que aun estando acabados resiste
aquel elemento del mundo tan raro al que se le llama
Ser humano.
lunes, 18 de noviembre de 2013
A MI TIERRA
En la inmensa meseta castellana se alza entre montañas,
Entre el esqueleto de sus espadañas, una antigua y noble villa
que dio de su vientre conquistadores, guerrilleros, políticos
y cardenales-regentes.
Una tierra ejemplo de Castilla, parece muerta a lo lejos
pero tiene la vida más bonita entre sus calles.
Campos de trigo y avena que nacen en la planicie
y aguantan como el campesino todo lo que les cae.
Porque de ahí nacen los rudos que impusieron su lengua
de ahí nace la poesía de Machado,
de aquellos campos que parecen muertes, nace la inmortal Castilla.
En lo alto del río que atraviesa de norte a sur Madrid,
en la entrada al frío de la Sierra, maneja Torrelaguna su tierra.
Gobierna, a pesar de que no quiera, los pueblos más pobres
de la Castilla capitalina, los pueblos olvidados por la madre Madrid,
que oye, sin saber donde, el nombre de una villa perdida en el tiempo.
Una villa que como su vecina, no entrego nunca su reino
por pequeño que fuera,
costando, su indómita actitud, la marca y la exclusión de la élite central.
Añorando desde entonces una fama que España le dio y le quitó.
Tierra donde lucharon por la vida los guerrilleros contra el invasor,
donde casi muere el fantasma de El Empecinado,
uno de los inmortales que no pudo matar Napoleón.
De aquella guerra del pueblo nació el nombre de villa
que con el tiempo y el caciquismo se oxidó.
Tierra donde nació un Cardenal - Regente, todo un poderoso señor,
que escribió hasta una biblia y murió por una sardina
después de poder con todos, camino de dejar la corona.
Aquel Cardenal Cisneros que da su marca a la Universidad Complutense,
aquel gigante que no pudo con el tozudo torrelagunense,
dejando el pueblo para siempre, con ese amor-odio
característico del que nace por estos lares,
un lugar que odias, pero al que siempre con orgullo defiendes.
Tierra donde calló muerto Don Juan de Mena, un poeta,
que en una época de grandes se quedó pequeño,
y encontró con la caída de su jamelgo en esta plaza
un buen lugar para descansar hasta la eternidad,
entre las paredes de la insigne iglesia que marca el pasar,
de un pueblo que todavía no sabe como cambiar.
Ni le ayudan los que mandan, ni los que se dejan mandar.
Una tierra de esa Castilla del 98, donde todos quieren ser todo
una aldea con ínfulas de Diosa griega y realidades de podredumbre.
Un lugar donde nacen los valientes que tienen que marchar,
mientras se quedan los parásitos a aprovechar, el jugo del nombre
que aun los necios creen capital sin saber lo que queda
de una ciudad que fue mucho y arrastra sin fuerzas el peso de su pasado.
La villa de las dos mentiras dicen algunos
ni Torre ni Laguna a lo lejos.
Yo me quedo con la tierra de las dos metáforas
la Torre del pueblo que aguanta aunque lo quieran derribar,
la Laguna del saber que atesora este esqueleto de lo que fue.
Una tierra que pocos dirían que tiene más que historia,
una tierra para el que quiera de verdad creer en ella
una tierra dura hasta decir basta, una tierra a la que amar.
Mi tierra.
Entre el esqueleto de sus espadañas, una antigua y noble villa
que dio de su vientre conquistadores, guerrilleros, políticos
y cardenales-regentes.
Una tierra ejemplo de Castilla, parece muerta a lo lejos
pero tiene la vida más bonita entre sus calles.
Campos de trigo y avena que nacen en la planicie
y aguantan como el campesino todo lo que les cae.
Porque de ahí nacen los rudos que impusieron su lengua
de ahí nace la poesía de Machado,
de aquellos campos que parecen muertes, nace la inmortal Castilla.
En lo alto del río que atraviesa de norte a sur Madrid,
en la entrada al frío de la Sierra, maneja Torrelaguna su tierra.
Gobierna, a pesar de que no quiera, los pueblos más pobres
de la Castilla capitalina, los pueblos olvidados por la madre Madrid,
que oye, sin saber donde, el nombre de una villa perdida en el tiempo.
Una villa que como su vecina, no entrego nunca su reino
por pequeño que fuera,
costando, su indómita actitud, la marca y la exclusión de la élite central.
Añorando desde entonces una fama que España le dio y le quitó.
Tierra donde lucharon por la vida los guerrilleros contra el invasor,
donde casi muere el fantasma de El Empecinado,
uno de los inmortales que no pudo matar Napoleón.
De aquella guerra del pueblo nació el nombre de villa
que con el tiempo y el caciquismo se oxidó.
Tierra donde nació un Cardenal - Regente, todo un poderoso señor,
que escribió hasta una biblia y murió por una sardina
después de poder con todos, camino de dejar la corona.
Aquel Cardenal Cisneros que da su marca a la Universidad Complutense,
aquel gigante que no pudo con el tozudo torrelagunense,
dejando el pueblo para siempre, con ese amor-odio
característico del que nace por estos lares,
un lugar que odias, pero al que siempre con orgullo defiendes.
Tierra donde calló muerto Don Juan de Mena, un poeta,
que en una época de grandes se quedó pequeño,
y encontró con la caída de su jamelgo en esta plaza
un buen lugar para descansar hasta la eternidad,
entre las paredes de la insigne iglesia que marca el pasar,
de un pueblo que todavía no sabe como cambiar.
Ni le ayudan los que mandan, ni los que se dejan mandar.
Una tierra de esa Castilla del 98, donde todos quieren ser todo
una aldea con ínfulas de Diosa griega y realidades de podredumbre.
Un lugar donde nacen los valientes que tienen que marchar,
mientras se quedan los parásitos a aprovechar, el jugo del nombre
que aun los necios creen capital sin saber lo que queda
de una ciudad que fue mucho y arrastra sin fuerzas el peso de su pasado.
La villa de las dos mentiras dicen algunos
ni Torre ni Laguna a lo lejos.
Yo me quedo con la tierra de las dos metáforas
la Torre del pueblo que aguanta aunque lo quieran derribar,
la Laguna del saber que atesora este esqueleto de lo que fue.
Una tierra que pocos dirían que tiene más que historia,
una tierra para el que quiera de verdad creer en ella
una tierra dura hasta decir basta, una tierra a la que amar.
Mi tierra.
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