Los días caen del miedo a tener que decir me atrevo
mientras las noches, negras de fuego, se alzan,
sabiendo que sin ver, todo es más fácil,
dejando a nuestros sentidos aislados en el no puedo
de este mundo encantado de no pensar, tanto,
que ya no ponen canciones lentas en la discoteca.
Aquí se hace todo a grito mudo de sentido,
a sueño pelado de sueños, cargado de pesadillas,
-llamamos pesadillas al pensar(te) sin poder ocultarlo-
Caemos descorchados en la extraña dualidad,
de necesitar la botella para sentirte útil,
pero creerte libre por haber salido volando.
Advertidos por los gemidos que escuchamos desde abajo,
nos tapamos por miedo a querer follarnos,
creyendo que a estas alturas del año, una erección,
puede significar más cosas que en verano.
Y seguimos anclados en los años de los baños
echar el pestillo y, ahí, sentirte seguro de que nada es nada,
hablando, con pared de por medio, de lo que es la puta poesía,
tocándonos pensando que el poema se hace en solitario.
Y las semanas pasan ganándonos los ojos,
teniendo miedo hasta de las minifaldas.
No aceptando que tienes un problema con los años
o, peor aun, que lo tienes con los daños.
Y llegas a la discoteca de los labios abiertos a gritos,
señal de nunca escucharnos,
y entonces cerramos el telón de la escena
y nos quedamos callados, aceptando
que la imposibilidad es una palabra
que merece la pena,
que deja más clara la situación.
Porque la improbabilidad es una cuestión de ovarios,
que necesita de ganas para entender,
que con una canción lenta, todos bailamos mejor.
viernes, 10 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
SUPONGAMOS QUE ME HE MARCHADO
Piensa por uno de tus instantes,
pero piensa de verdad, no como de costumbre,
que la vida se ha vuelto loca
y me he marchado, con el traje de los viajes largos.
Supongamos que me he marchado,
y te das cuenta porque no he mirado atrás
cuando me calé el sombrero de los daños.
Solo me lo aprieto bien cuando estoy lejos de ti,
contigo los daños me pegan todos en la cara.
Entonces de repente he cogido un avión de Nunca Jamas
y me he ido a la tierra de los corsarios.
El único lugar del mundo donde no llega el whatsapp.
De repente he desaparecido de tu vida y te he dejado.
Imagina que después de tanto, tan poco me ha costado,
que todo el castillo de naipes de tus amores rutinarios
se destruye volando en uno de esos aviones de paso,
de los que venden colonia y son fríos como los años.
Imagina que toda la confianza en la seguridad del sistema
se te ha esfumado de un plumazo.
No seria bonito dejarte tan sola,
pero si necesario, para que nos entendamos,
para que redescubras el poder del llanto,
y de la distancia en el corazón.
Para que veas lo que te espera
y no esperes a lo que veas.
Por un momento, supongamos que vives,
y que te has dado cuenta que me he largado,
que no se ni cuando volveré, ni si me ha costado.
Supongamos que eres de esas que existen de verdad
y no vive en el mundo de aceptar lo que te han dictado.
pero piensa de verdad, no como de costumbre,
que la vida se ha vuelto loca
y me he marchado, con el traje de los viajes largos.
Supongamos que me he marchado,
y te das cuenta porque no he mirado atrás
cuando me calé el sombrero de los daños.
Solo me lo aprieto bien cuando estoy lejos de ti,
contigo los daños me pegan todos en la cara.
Entonces de repente he cogido un avión de Nunca Jamas
y me he ido a la tierra de los corsarios.
El único lugar del mundo donde no llega el whatsapp.
De repente he desaparecido de tu vida y te he dejado.
Imagina que después de tanto, tan poco me ha costado,
que todo el castillo de naipes de tus amores rutinarios
se destruye volando en uno de esos aviones de paso,
de los que venden colonia y son fríos como los años.
Imagina que toda la confianza en la seguridad del sistema
se te ha esfumado de un plumazo.
No seria bonito dejarte tan sola,
pero si necesario, para que nos entendamos,
para que redescubras el poder del llanto,
y de la distancia en el corazón.
Para que veas lo que te espera
y no esperes a lo que veas.
Por un momento, supongamos que vives,
y que te has dado cuenta que me he largado,
que no se ni cuando volveré, ni si me ha costado.
Supongamos que eres de esas que existen de verdad
y no vive en el mundo de aceptar lo que te han dictado.
lunes, 30 de diciembre de 2013
DIARIO EN LA TIERRA DE LA MARCHA ATRÁS
Llevo en España no más de 11 días y 10 noches,
y ya me han quitado derechos fundamentales,
la dignidad al ser despedido,
y el único sustento del pobre, cuando sea viejo.
11 días y ya me siento en blanco y negro,
en este país que vive en el sueño de una tierra y la marcha atrás.
Tres meses desde que me marché de aquel país de la Transición,
y casi no me dejan volver a entrar.
Tienen miedo de que al salir, el tiempo no te atrase
y vuelvas al país de la mordaza administrativa sin miedo.
Les aterra que nos carguemos aquellos años 60,
esos momentos de "milagros" a los que quieren volver.
La suerte fue que me marché a otra tierra
resignada a la marcha atrás controlada.
Ellos no se quejan, el gobierno no reprime,
y los poderosos, ganan.
Marché con un dinero que me quitan por la espalda cada día,
a otra tierra que es el paraíso de estos gobernantes
que por no sufrir más ataques, venden el alma de su santa madre,
por un cañón de agua que mata y unas cuantas balas (de "goma").
Aplastar, quemar, ahogar, atisbos de dignidad, de libertad.
Desde el verano de 2013 solo me han dicho que mi profesión es ilegal
más ilegal que haber robado a cada uno de tus conciudadanos,
más que haber matado en una guerra por petroleo
y que beneficiar a asesinos de cuello blanco.
Más ilegal que usar, para limpiarse el culo, la Carta Magna.
Bienvenidos inversores mundiales a esta vieja España
gracias Mr. Marshall y tu contrato precario,
gracias por esclavizarnos a nuestro Dios Don Dinero.
No se preocupen los criminales que ya todos callamos
que somos tan idiotas de agarrarnos a un casino como salvador.
Que el pueblo apaleado ya no graba, que el hombre ya solo es esclavo,
y la mujer, encerrada, cuida la casa y tiene hijos patrocinados por la Iglesia,
sus radicalismos y el Banco Santander.
Los datos lo dicen, ya se sale de la crisis,
las calles lo notan, los españoles hacen que compran en Navidad.
Europa y el mundo agradecen a este país su sacrificio,
nos regalan bolis y cafeteras,
unos para firmar sentencias de esclavitud,
las otras, para no sufrir mucho mientras las cumplimos.
No se olvide el alcohol, que aquí a lo que se viene es a beber y a follar,
a ser posible, que sea barato y sin registros, un paraíso del vicio.
Mientras, a 30 de diciembre, los aeropuertos se llenan,
los jóvenes españoles vuelven a casa para creer celebrar,
y pagar impuestos, a un país que los echa de casa a limpiar letrinas.
Ellos que creían que tener dos máster sería suficiente para no ser humillado.
Ellos que ya no importan, porque desde que se fueron ya no votan.
Desde que se fueron, no engrosan la cola del paro, ni la del comedor social,
ya no son ni la última mierda que cagó Pilatos.
y ya me han quitado derechos fundamentales,
la dignidad al ser despedido,
y el único sustento del pobre, cuando sea viejo.
11 días y ya me siento en blanco y negro,
en este país que vive en el sueño de una tierra y la marcha atrás.
Tres meses desde que me marché de aquel país de la Transición,
y casi no me dejan volver a entrar.
Tienen miedo de que al salir, el tiempo no te atrase
y vuelvas al país de la mordaza administrativa sin miedo.
Les aterra que nos carguemos aquellos años 60,
esos momentos de "milagros" a los que quieren volver.
La suerte fue que me marché a otra tierra
resignada a la marcha atrás controlada.
Ellos no se quejan, el gobierno no reprime,
y los poderosos, ganan.
Marché con un dinero que me quitan por la espalda cada día,
a otra tierra que es el paraíso de estos gobernantes
que por no sufrir más ataques, venden el alma de su santa madre,
por un cañón de agua que mata y unas cuantas balas (de "goma").
Aplastar, quemar, ahogar, atisbos de dignidad, de libertad.
Desde el verano de 2013 solo me han dicho que mi profesión es ilegal
más ilegal que haber robado a cada uno de tus conciudadanos,
más que haber matado en una guerra por petroleo
y que beneficiar a asesinos de cuello blanco.
Más ilegal que usar, para limpiarse el culo, la Carta Magna.
Bienvenidos inversores mundiales a esta vieja España
gracias Mr. Marshall y tu contrato precario,
gracias por esclavizarnos a nuestro Dios Don Dinero.
No se preocupen los criminales que ya todos callamos
que somos tan idiotas de agarrarnos a un casino como salvador.
Que el pueblo apaleado ya no graba, que el hombre ya solo es esclavo,
y la mujer, encerrada, cuida la casa y tiene hijos patrocinados por la Iglesia,
sus radicalismos y el Banco Santander.
Los datos lo dicen, ya se sale de la crisis,
las calles lo notan, los españoles hacen que compran en Navidad.
Europa y el mundo agradecen a este país su sacrificio,
nos regalan bolis y cafeteras,
unos para firmar sentencias de esclavitud,
las otras, para no sufrir mucho mientras las cumplimos.
No se olvide el alcohol, que aquí a lo que se viene es a beber y a follar,
a ser posible, que sea barato y sin registros, un paraíso del vicio.
Mientras, a 30 de diciembre, los aeropuertos se llenan,
los jóvenes españoles vuelven a casa para creer celebrar,
y pagar impuestos, a un país que los echa de casa a limpiar letrinas.
Ellos que creían que tener dos máster sería suficiente para no ser humillado.
Ellos que ya no importan, porque desde que se fueron ya no votan.
Desde que se fueron, no engrosan la cola del paro, ni la del comedor social,
ya no son ni la última mierda que cagó Pilatos.
lunes, 23 de diciembre de 2013
EL REENCUENTRO
Hubo un día en aquellos miles de momentos,
en el que decidí que estaba preparado para volver a verte.
Que tenía el valor para enfrentarme a ese gran miedo
que llevo sangrando en versos desde mi primer intento de poeticidio.
Que estaba preparado para morir con tu reencuentro.
Un reencuentro no es solo el habernos visto
aunque casi nos tumbe el corazón
cada vez que nos encontremos en el anden.
- cada día tardan más estos malditos metros,
así es imposible dar esquinazo a un recuerdo -
Un reencuentro no es solo saber que existes y tratar de olvidarlo.
Aquel día de octubre prometí dejar de dedicarte las borracheras,
esas con las que lleno las noches que empecé a amar cuando ya no estabas,
contigo la noche no era necesaria para sentir orgasmos.
Un reencuentro no es mandar un whatsapp mientras enamoras a otra
a una conversación de distancia.
No vale ponerse un salvavidas a dos minutos de distancia para no morir solo.
Lo decidí como el emperador que capitula, en una guerra sin final,
que quiero volverte a ver para olvidarte, como un mal sueño,
como Dalí con los motivos de sus cuadros.
Un café a cambio de no sangrarte más, de no beberte más noches.
Un reencuentro para no sentirte más, para no esconderme en el metro
para dejar de ser tu falso amigo con el que nunca hablas.
Lo que no pensé aquel día, ni tres meses después, es el cómo,
aun me queda el defecto de pensar que contigo eso no importa,
como si esto fuese como antes y España siguiese teniendo derechos.
Como si esto no fuese como ahora y siguieses queriendo sonreírme.
Levanté el teléfono e intenté llamarte, con las pulsaciones acopladas.
Esperé mientras me daba cuenta que no contestabas, hasta que no contestó.
Nadie cogió aquella mano lanzada para una paz necesaria
me di cuenta que tu tenías más miedo de verme.
Infelizmente las cosas de reencontrarse, como las de encontrarse,
no tienen sentido sino quieren los dos.
en el que decidí que estaba preparado para volver a verte.
Que tenía el valor para enfrentarme a ese gran miedo
que llevo sangrando en versos desde mi primer intento de poeticidio.
Que estaba preparado para morir con tu reencuentro.
Un reencuentro no es solo el habernos visto
aunque casi nos tumbe el corazón
cada vez que nos encontremos en el anden.
- cada día tardan más estos malditos metros,
así es imposible dar esquinazo a un recuerdo -
Un reencuentro no es solo saber que existes y tratar de olvidarlo.
Aquel día de octubre prometí dejar de dedicarte las borracheras,
esas con las que lleno las noches que empecé a amar cuando ya no estabas,
contigo la noche no era necesaria para sentir orgasmos.
Un reencuentro no es mandar un whatsapp mientras enamoras a otra
a una conversación de distancia.
No vale ponerse un salvavidas a dos minutos de distancia para no morir solo.
Lo decidí como el emperador que capitula, en una guerra sin final,
que quiero volverte a ver para olvidarte, como un mal sueño,
como Dalí con los motivos de sus cuadros.
Un café a cambio de no sangrarte más, de no beberte más noches.
Un reencuentro para no sentirte más, para no esconderme en el metro
para dejar de ser tu falso amigo con el que nunca hablas.
Lo que no pensé aquel día, ni tres meses después, es el cómo,
aun me queda el defecto de pensar que contigo eso no importa,
como si esto fuese como antes y España siguiese teniendo derechos.
Como si esto no fuese como ahora y siguieses queriendo sonreírme.
Levanté el teléfono e intenté llamarte, con las pulsaciones acopladas.
Esperé mientras me daba cuenta que no contestabas, hasta que no contestó.
Nadie cogió aquella mano lanzada para una paz necesaria
me di cuenta que tu tenías más miedo de verme.
Infelizmente las cosas de reencontrarse, como las de encontrarse,
no tienen sentido sino quieren los dos.
lunes, 16 de diciembre de 2013
POEMA PARA NO SENTIRSE LEJOS
Hay luces azules reflectándose en el cielo,
a millones de años luz, bastante más lejos de lo que pensamos.
Como a una distancia tan lejana
que nunca recorreríamos en una vida
y aun así nos siguen fascinando,
seguimos sin quererlas perder de vista, por lejos que estén.
A algunas incluso las amamos y nos dan la vida,
nos sabemos sus nombres, sus relaciones, su poder,
su densidad, su peso, su historia, incluso el pasado de muchas.
Por muy lejos que estemos de tocarlas,
no pensaremos nunca que sea imposible hacerlo.
Hay un cielo estrellado con más mentiras que verdades,
en el que pasan las cosas sin que nos demos cuenta
y que solo podemos observar con más detalle, cuando usamos algún artilugio,
-la mayoría de veces ya digital, aunque aun quedan herramientas para románticos-.
Lo que vemos por ahí no es necesariamente la verdad de lo que ocurre
pero tampoco es la mentira, es solo lo que queremos que sea,
lo que nuestro corazón nos dicte, guiado por nuestra mente perversa.
Nosotros decidimos si lo que nos muestra esa preciosa luz queremos creerlo
o incluso, como los egipcios, adorarlo.
Lo que tenemos más cerca es más fácil de adorar, de querer, de amar,
tenemos la certeza de que cada una de sus siluetas nos muestra la verdad,
solo porque la podemos tocar, raspar, acariciar o expulsar de nuestra vida.
Solo porque relacionamos la cercanía con el entendimiento,
no nos gusta entender en la distancia.
Tenemos la extraña sensación de que cuando uno mira desde lejos todo es más difícil
sin darnos cuenta que difícil es el mejor sinónimo de duradero,
sin darnos cuenta que en la distancia se encuentra el verdadero sentido de lo irreemplazable.
Como si nuestro amigo el sol, fuera más feo que la luna solo por estar más lejos,
o menos útil, o menos necesario, o menos importante, o menos interesante.
Como si lejos fuese una continuación de quererte poco, o de gustarte menos.
Si lo que está lejos pensara lo mismo de ti, habría abandonado hace mucho,
el cielo se habría apagado, y habrías muerto en la eterna soledad.
La soledad que deja la lejanía cuando los dos puntos se dan por vencidos,
la muerte de los lazos que unen más fuerte que las manos.
Yo prefiero seguir mirando al cielo, saber el nombre de mi estrella,
sus secretos, sus siluetas, su pasado, su presente y esperar a su futuro.
Seguir pensando que la distancia es solo algo físico,
que lo que me cuenta es verdad, aunque no pueda verlo con nitidez.
Porque se que me seguirá iluminando mejor que un satélite cercano.
Porque se como Benedetti, que cuando vuelvas,
voy a quererte sin preguntas,
vas a quererme sin respuestas.
voy a quererte sin preguntas,
vas a quererme sin respuestas.
lunes, 9 de diciembre de 2013
EL DESAYUNO DEL LUNES
7 de la mañana y esta Bracara Augusta sigue sin amanecer,
se ha acostumbrado tanto a irse pronto a dormir,
que ha podido ver que por las noches, cuando todo está oscuro
se hacen las cosas más bonitas del mundo.
La verdad, la ducha está helada, la casa está fría
y mis ganas de salir al puto empedrado son las mismas
que las de volverte a ver, es decir, ninguna.
Por lo menos hasta que salga el sol, tenga calor, y un motivo firme.
Dicen que para amanecer lo mejor es pasar de todo
osea, no hablar con nadie, no cruzarte con nadie,
no ser persona.
Como si eso la gente lo supiese, ni que fueran todos zombies.
Vuelvo a la cama, lo cierto es que aun no me he levantado,
es de imbéciles creer que a estas horas, a esta altura, uno se levanta fácil
y más si duermes solo.
Para los que lo hacen acompañado todo es más fácil, menos el quererse,
por una razón o por otra siempre te levantas antes, va mucho con el sexo,
la cama es el mejor termómetro para decidir en que puto punto estás de tu vida.
Consigo poner un pie a tierra, siempre el izquierdo,
me gusta empezar ya la mañana con retos, jodiendo al destino.
Abro el armario y no me encuentro, de nuevo habrá que disfrazarse.
Mientras, busco un espejo que no tengo, meo tranquilo, me lavo y respiro.
Y ahora viene lo mejor, quedan 10 minutos para empezar la clase,
15 de camino por las calles, sino me atropella algún portugués,
y solo necesito 5 segundos para decidir que no he venido a ser correcto
que llegue a Braga para equivocarme.
Que prefiero empezar el lunes con un buen desayuno.
lunes, 2 de diciembre de 2013
A PIE CAMBIADO
Mientras la cerveza burbujea me doy cuenta,
La cazuela empieza a cocer y lo veo,
La noche está estrellada y tiembla el lucero.
Que la vida (casi) siempre me pilla a pie cambiado,
(casi) nunca me funciona eso de los reflejos vitales.
Me quedo tirado en la cola del ropero.
La cazuela empieza a cocer y lo veo,
que ya el tener yo es más ortera que llevar hombreras,
que me quedé en el almacén de un outlet poligonero
- un lugar de esos de los que ya no se sale -.
Me doy cuenta que ya nadie se queda frente al espejo,
que la gente no se aguanta, o no se quiere, o se odia,
que soy de los pocos que aun mira a los ojos,
de los pocos a los que aun les gusta pagar por leer.
Es fácil que la vida te pille a pie cambiado,
cuando lo tomas como un reto sin marcha atrás,
es normal que de vez en cuando la velocidad te haga tropezar.
es normal que de vez en cuando la velocidad te haga tropezar.
Disidente de una resistencia dictatorial con la guerra perdida,
maqui que se echa a la montaña libertad
para retar desde allí al ejercito comandado por el destino
Mientras hago méritos para llevarme esa sonrisa a casa,
me cuestiono si no estaré ya viendo gigantes en los molinos,
si lo que me cuento pasa de ser una novela de caballería
si lo que te digo tiene más objetivo que el de tener vía libre
para salir de tu cama.
para salir de tu cama.
Mientras receno lo decido, yo me quedo así.
Prefiero tener gigantes que luchar y monstruos que vencer,
cobras que hacer y recibir, prefiero luchar por ti.
Pasar los domingos escribiéndote,
sabiendo que esperas una buena poesía
que te dure todo el desayuno del lunes.
cobras que hacer y recibir, prefiero luchar por ti.
Pasar los domingos escribiéndote,
sabiendo que esperas una buena poesía
que te dure todo el desayuno del lunes.
Que yo nací para domesticar los vientos
aunque acabaré izando velas y que el mar me lleve.
Llegar a mi pequeña Ítaca donde mi Penélope me espere
Y que la vida me pille como debe, a pie cambiado.
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